Bruselas (ANSA) – Abrirá un mercado de libre intercambio de 700 millones de consumidores, promete rediseñar la importación y exportación entre las orillas del Atlántico y se propone como arma para contener la guerra de aranceles de Donald Trump. A más de un cuarto de siglo de su concepción, el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur está a una firma de la meta.
La mayoría de los países miembros ha dado luz verde, abriendo el camino al sello final de Ursula von der Leyen, esperado el 17 de enero en Paraguay. Un paso que, en las reivindicaciones de la número uno del Palacio Berlaymont, consagra a Europa como «socio fiable», capaz de «trazar su propia ruta».
Desbloquear el punto muerto ha sido posible gracias al sí de Italia que, tras obtener las últimas garantías, ha disuelto sus reservas y puesto su propio peso en la balanza, permitiendo alcanzar el umbral decisivo para un acuerdo apoyado con fuerza por Berlín y Madrid. El giro italiano, ha señalado la primera ministra Giorgia Meloni, ha sido posible «a la luz de las garantías obtenidas para nuestros agricultores» que hacen que el equilibrio sea ahora «sostenible».
Reunidos por la mañana, los embajadores de los países de la UE han encontrado el «amplio apoyo» necesario para cerrar el acuerdo sobre sus dos textos: el acuerdo comercial provisional (iTA) y el de asociación (Empa) con el Mercosur. Cinco los gobiernos contrarios – Francia, Polonia, Austria, Hungría, Irlanda -, mientras que Bélgica se ha abstenido.
El ajuste decisivo para convencer a Italia y arrastrar el visto bueno europeo ha llegado en el terreno de las salvaguardias: el umbral que activa las investigaciones sobre los productos agrícolas sensibles en caso de perturbaciones del mercado baja del 8% al 5%.
Para tranquilizar a Roma, también las concesiones obtenidas en las últimas semanas: un fondo de compensación de 6,3 mil millones de euros, el refuerzo de los controles fitosanitarios, el compromiso de no aumentar los precios de los fertilizantes y la posibilidad de destinar otros 45 mil millones de euros del próximo presupuesto de la UE a la PAC (9 de enero).
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