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Limassol – El acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur sigue suscitando preocupaciones y críticas por parte de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) y de los agricultores, pero no hay que temerlo. Así lo declaró para el corresponsal de TASR el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica Maroš Šefčovič.

Maroš Šefčovič participó el jueves (15. 1.), antes de su vuelo del viernes a Paraguay, donde acompaña a la presidenta de la Comisión Europea (CE) Ursula von der Leyenová y al presidente del Consejo Europeo Antonio Costa, quienes firmarán en nombre de la UE el acuerdo con los países del Mercosur, en una reunión conjunta del colegio de comisarios con miembros del Gobierno chipriota en el puerto chipriota de Limassol.

Valoró que la presidencia chipriota del Consejo de la UE asegurara el 9 de enero una votación que, por mayoría cualificada de los Estados miembros, respaldó el acuerdo con el Mercosur. Tras su firma en Paraguay, este mismo proceso aguardará a dicho acuerdo en el Parlamento Europeo y, posteriormente, Chipre se encargará de su ratificación lo más rápida posible por parte de los Estados miembros.

Šefčovič recordó que la UE ya vivió una situación similar durante la aprobación del acuerdo comercial con Canadá (CETA).

“Canadá es el último ejemplo, donde también el cierre del acuerdo fue precedido por un debate muy intenso, y las preocupaciones de la comunidad alimentaria fueron muy fuertes. Hoy, ocho años después de su conclusión, predomina una absoluta satisfacción, también por el hecho de que el comercio mutuo ha crecido un 60 por ciento”, explicó.

Añadió que en el caso de CETA ninguno de los escenarios negativos se materializó. El acuerdo es ventajoso para los agricultores, para los ingenieros mecánicos y ayuda de manera significativa tanto a la economía europea como a la canadiense.

“El acuerdo con el Mercosur también contiene garantías suficientemente sólidas, tanto financieras como administrativas. Digamos que los agricultores no estarán en peligro. Los mecanismos que la Comisión Europea propuso para su protección fueron aprobados en el Parlamento Europeo”, advirtió.

Según sus palabras, la CE abordó este acuerdo con una sensibilidad extraordinaria. Todas las cuotas de importación en el ámbito de los productos sensibles, como por ejemplo la carne de vacuno, el etanol o la carne de pollo, fueron fijadas cuidadosamente. En ningún caso pueden representar una amenaza para los agricultores europeos.

“Al mismo tiempo, hemos recurrido a garantías jurídicas sin precedentes, que proporcionan tal protección a los agricultores europeos que, si las importaciones de los países del Mercosur aumentaran un cinco por ciento o si el precio de estos productos sensibles se disparara un cinco por ciento en el mercado europeo, la Comisión Europea tendría que intervenir. Puede recurrir al uso del freno de mano. Todas las medidas concretas para la protección de los agricultores se resumieron en un reglamento europeo, el instrumento jurídico más fuerte del que dispone la UE”, describió la situación.

La Comisión sigue trabajando para armonizar los procedimientos en el ámbito del uso de pesticidas, en el ámbito del cuidado de los animales de granja, para aumentar los controles mediante auditorías veterinarias europeas de las mercancías procedentes de los países del Mercosur, así como en los principales puntos de importación, que son los puertos y aeropuertos europeos.

“Se ha hecho el máximo para que los productos y las mercancías importados a Europa desde estos países cumplan los criterios europeos más exigentes. Por si acaso, aún se aprobó una garantía financiera en forma de la llamada red de seguridad para los agricultores por un importe de 6.300 millones de euros. La considero una especie de seguro”, dijo Šefčovič. Y expresó su convicción de que, al igual que en el caso de Canadá, tampoco en la aplicación de los acuerdos con el Mercosur se producirán tendencias negativas y todos se verán gratamente sorprendidos por el importante impacto que tendrá en las economías de los países del Mercosur y de los países de la UE. (16 de enero)