El comisario europeo de Vivienda, Dan Jørgensen, visita Lisboa a finales de la semana y admite que Portugal “es uno de los países más duramente afectados” por la crisis de vivienda de la Unión Europea (UE), prometiendo instrumentos para controlar el alojamiento local.
“Una parte de la visita se centrará en la vivienda. No hay duda de que Portugal es uno de los Estados miembros más duramente afectados por una crisis de vivienda. Me reuniré con alcaldes, ministros y otros actores relevantes para discutir el plan que acabo de presentar y analizar cómo podemos garantizar que se implemente de una forma que ayude, naturalmente, a Portugal de la mejor manera posible”, afirmó Dan Jørgensen, en declaraciones a la agencia Lusa y otros medios europeos en Bruselas, antes de la visita.
De acuerdo con el comisario europeo del área, “una parte importante de ese tema son los arrendamientos de corta duración”, ámbito respecto al cual la Comisión Europea va a “trabajar en el sentido de dar a las autoridades locales mejores instrumentos para hacer frente a los desafíos que los arrendamientos de corta duración plantean en muchos lugares”, en una propuesta que será presentada este año.
“Estamos preparando una especie de ‘lista blanca’ de medidas que pueden adoptarse en zonas con fuerte presión de vivienda”, añadió Dan Jørgensen.
El responsable explicó que están en juego, por ejemplo, “formas legales de definir qué es una zona de vivienda bajo presión”, siendo que, “con base en esos criterios, será posible aplicar las diferentes medidas que incluiré en esa lista”.
En estas declaraciones a Lusa y a otros medios europeos, Dan Jørgensen señaló la “necesidad real de hacer más para facilitar el acceso a vivienda a precios asequibles en Europa”.
En diciembre pasado, la Comisión Europea propuso el primer plan a nivel de la UE para promover vivienda a precios asequibles.
El plan europeo incluye una estrategia para la construcción de vivienda (con foco en las casas desocupadas y en la renovación y reconversión de edificios), la simplificación de las normas en la construcción (como las licencias) y la revisión de las normas de ayudas estatales (haciendo más fácil para los Estados miembros invertir en vivienda asequible y social).
El plan también abarca el refuerzo de los fondos europeos (del presupuesto de la UE a largo plazo, de la cohesión, del programa InvestEU y del Banco Europeo de Inversiones), la lucha contra la especulación inmobiliaria (con mayor transparencia en el sector) y una nueva ley sobre el alojamiento local (con un marco jurídico para que las autoridades locales actúen).
Una de las medidas se refiere a una plataforma paneuropea de inversión (pública y privada) para canalizar 10 mil millones por año.
La Comisión Europea aún quiere dar instrumentos a los países y a las autoridades locales para limitar el alojamiento local, que presiona los precios de la vivienda, en la ley que propondrá este año.
En los próximos 10 años, la UE tendrá que construir cerca de 650 mil nuevas viviendas por año, lo que implica una inversión pública y privada de 150 mil millones de euros anuales.
La Unión Europea enfrenta una crisis de vivienda, especialmente en países como Portugal, donde los precios de las casas y de los alquileres han aumentado significativamente, haciendo difícil acceder a una vivienda asequible, especialmente para jóvenes y familias de bajos ingresos.
Bruselas estima que los precios de la vivienda en Portugal están sobrevalorados en un 25%, el porcentaje más elevado en la Unión Europea.
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This article has been translated by Artificial Intelligence (AI). The news agency is not responsible for the content of the translated article. The original was published by Lusa.
