it flag go to the original language article
This article has been translated by Artificial Intelligence (AI). The news agency is not responsible for the content of the translated article. The original was published by ANSA.

Roma (ANSA) – Tras 25 años de negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur han firmado en Asunción uno de los acuerdos comerciales más importantes del mundo, capaz de crear un área de libre comercio equivalente al 20% del PIB mundial, generando nuevas oportunidades para 700 millones de personas. La aprobación final deberá pasar por el voto del Parlamento Europeo, donde persisten fuertes incógnitas y el camino hacia la ratificación podría durar meses.

Muchos agricultores ya están en pie de guerra y anuncian nuevos bloqueos con sus tractores en media Europa. Dicho esto, no es retórico definir esta jornada como histórica en el ámbito de las relaciones económicas pero también políticas entre América Latina y el Viejo Continente. Un acuerdo, a lo largo del eje Bruselas-Brasilia-Buenos Aires, que ha asumido explícitamente un significado geopolítico de clara desafiante a las decisiones proteccionistas de los últimos meses de Donald Trump.

El presidente argentino, el ultraliberal Javier Milei ha agradecido a la primera ministra Georgia Meloni atribuyéndole el mérito de haber llevado al éxito el acuerdo «gracias a su compromiso». Ursula von der Leyen ha elegido palabras clarísimas para describir el valor incluso moral del acuerdo y, por otro lado, presionar al presidente estadounidense, de manera firme, incluso sin citarlo: «Este acuerdo – atacó la presidenta de la Comisión – envía una señal fuerte al mundo. Refleja una elección clara y deliberada».

«Preferimos – añadió – el comercio justo a los aranceles aduaneros. Ahora el mundo tendrá que escucharnos. Estamos creando la mayor zona de libre comercio del mundo, un mercado que vale casi el 20% del PIB global, con oportunidades incalculables para nuestros 700 millones de ciudadanos». Pero von der Leyen fue más allá, dando a entender que la Unión no acepta tener un peso económico de segundo plano, aplastada por los colosos de Estados Unidos y China.

«Estamos creando una plataforma para trabajar en una serie de cuestiones globales, desde la protección de nuestro valioso entorno natural hasta la reforma de las instituciones globales. Uniremos nuestras fuerzas como nunca antes, porque creemos – subrayó entre aplausos – que esta es la mejor manera de garantizar la prosperidad de nuestros pueblos y de nuestros países. Y cuando nuestras dos regiones hablen con una sola voz sobre las cuestiones globales, el mundo escuchará» (17 de enero).