Bruselas – La República Checa comprende la necesidad de acuerdos comerciales, como por ejemplo el acuerdo que se está finalizando ahora con Mercosur, pero acogería con agrado medidas de protección mucho más estrictas. Así lo declaró hoy a los periodistas checos en Bruselas el nuevo ministro de Agricultura Martin Šebestyán, que participó en una reunión vespertina convocada de urgencia entre los ministros de la Unión y representantes de la Comisión Europea. Según él, los representantes de la Comisión se comprometieron a abordar estas objeciones antes de que termine esta semana.
«Pensaba que venía aquí principalmente para tratar la reacción de la Comisión Europea a las protestas de nuestros agricultores del 18 de diciembre. Debo decir que esperaba conclusiones más concretas», señaló Šebestyán. No obstante, valoró que el nuevo país que ostenta la presidencia, Chipre, haya prometido un avance más rápido en lo que respecta a la resolución de las objeciones de los agricultores, especialmente en lo relativo a la futura política agrícola común y su estructura.
El debate estuvo luego parcialmente influido, según el ministro checo, por el hecho de que este mismo viernes los representantes de los Estados miembros deberían aprobar de forma definitiva el acuerdo comercial de la UE con los países de Mercosur, que incluye a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia.
«Entendemos la necesidad de los acuerdos comerciales. No solo en el caso de Mercosur, sino en general acogeríamos con agrado medidas de protección mucho más estrictas en estos acuerdos», afirmó Šebestyán. «Aún estamos esperando la reacción de la Comisión Europea. Está en la competencia no solo del Ministerio de Agricultura, sino principalmente del Ministerio de Industria y Comercio y del señor primer ministro», respondió a la pregunta de si Chequia ya ha decidido cómo votará el viernes.
El acuerdo comercial con el grupo de países latinoamericanos se ha estado preparando durante 25 años. Alemania, España y los países nórdicos de la UE consideran que ayudará a las exportaciones, afectadas por los aranceles estadounidenses, y que reducirá la dependencia de China gracias al acceso a materias primas minerales. Los críticos, en cambio, temen que, debido al acuerdo, el mercado de la Unión se vea inundado de productos básicos baratos, lo que será en detrimento de los productores europeos. (7 de enero)
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