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Toro (Zamora) – La ministra de Defensa de España, Margarita Robles, ha pedido esperar a que Donald Trump tome posesión como presidente de Estados Unidos para valorar el futuro de la Alianza Atlántica y la cuestión de Groenlandia, la isla danesa que el republicano quiere anexionar.

«Vamos a ver el desarrollo de los acontecimientos, una vez que Donald Trump alcance la presidencia, pero el compromiso de España es total e inequívoco» con la OTAN, ha declarado la ministra a preguntas de los periodistas sobre si la estabilidad de la OTAN estaba comprometida tras las declaraciones de Trump sobre Groenlandia y el posible uso de la fuerza para hacerse con su control.

Las pretensiones de Trump sobre Groenlandia, «algo extremadamente teórico», según la CE

La Comisión Europea pidió respeto a la soberanía de los Estados miembros y recalcó que la isla de Groenlandia, territorio autónomo dependiente de Dinamarca, está cubierta por la defensa colectiva de la Unión Europea (UE), según indicó la portavoz jefa del Ejecutivo europeo, Paula Pinho, durante una rueda de prensa.

«Estamos hablando de algo extremadamente teórico sobre lo que no queremos elaborar» una respuesta, matizó. Pidió, además, «no comparar la situación con lo que ha pasado en Ucrania», en referencia a la invasión de ese país por Rusia en febrero de 2022.

El artículo 42.7 de los tratados de la UE hace referencia a la solidaridad de los Estados miembros en defensa cuando alguno de ellos sufre un ataque armado.

Pinho afirmó en todo caso que muchas amenazas no se materializan. «No vemos ninguna necesidad en este momento de ir más allá de lo que hemos dicho», puntualizó.

Dinamarca pide calma

Dinamarca, el país afectado directamente, rechazó que exista una crisis con Estados Unidos por las declaraciones de Trump.

«No percibo que nos encontremos en una crisis de política exterior», dijo el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, quien resaltó que su país «no busca fricciones, sino colaboración».

«Intento ceñirme a la realidad. Creo que todos nos haríamos un favor si nos calmáramos un poco», pidió.

El titular de Exteriores danés se mostró comprensivo con las «ambiciones» groenlandesas, aunque no cree que los habitantes de ese territorio se quieran convertir en un estado de EE.UU. Calificó también de «completamente legítimas» las preocupaciones de Washington por el Ártico en un contexto de rivalidad entre potencias y de deshielo en el planeta.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, llamó ya la víspera a la tranquilidad y restó credibilidad a los comentarios de Trump.

El jefe de la diplomacia estadounidense hasta la toma de posesión de Trump, el demócrata Antony Blinken, dijo también hoy que «no es una buena idea» y «no se va a producir», al ser preguntado por ello durante un rueda de prensa en París con su colega francés, Jean-Noël Barrot.

La isla ártica, de dos millones de kilómetros cuadrados (el 80 % cubiertos por el hielo) y apenas 56.000 habitantes, goza desde 2009 de un nuevo estatuto que reconoce el derecho de autodeterminación.

Estados Unidos mantiene una base militar en el norte de Groenlandia en virtud de un amplio acuerdo de defensa firmado en 1951 entre Copenhague y Washington. (8 de enero)

La responsabilidad editorial de esta publicación es de EFE.